VIOLENCIA POLICIAL EN EL SUR:  A un año del crimen de Gabriel Franco, su madre reclama cambio de carátula y marcha contra la impunidad en General Alvear

VIOLENCIA POLICIAL EN EL SUR: A un año del crimen de Gabriel Franco, su madre reclama cambio de carátula y marcha contra la impunidad en General Alvear

1222 de agosto – El próximo martes 25 de agosto se cumplirá un año del asesinato en General Alvear de Gabriel Franco, de 16 años de edad. Durante largo tiempo y hasta el día anterior a su muerte, el joven fue hostigado, detenido arbitrariamente e incluso torturado y amenazado por efectivos de la Comisaría 14, hasta que fue hallado bajo un árbol de pimiento, en una zona descampada entre los barrios marginados donde vivía con su familia. Su mamá, Marisa Santana -Madre en Lucha del departamento sureño- explicó a Despacito y por las piedrascómo los peritajes de Gendarmería refutan las hipótesis policiales de auto-ahorcamiento, por lo cual reclama al juez Néstor Murcia un cambio de carátula. Convocatoria para el homenaje y los reclamos por justicia en la marcha del martes.

Actualmente cuenta con el asesoramiento de una abogada oficial, Flavia Cardone, pero como desde hace un año, Marisa Santana, sigue ella aprendiendo y aprehendiendo la causa de su hijo, Gabriel Franco, de 16 años cuando lo encontró muerto la mañana del 25 de agosto de 2014, a pocos kilómetros de su casa, entre un revuelo de tierra, vecinos y policías. Semana tras semana va al Juzgado, pregunta, insiste, quiere saber. Y termina por saber, une, relaciona, ve las fotos de su hijo, quiere la justicia que es la verdad, quiere cambio de carátula: “Gaby no se mató, mi hijo no se mató, eso está más claro que el agua, es como yo lo dije y afirmé desde un principio”.

En la entrevista puntualmente marcó contradicciones como las del comisario Marcelo Calipo -Jefe de la Departamental de General Alvear desde principios de 2014-, hilvanó relaciones y antecedentes del personal de la Comisaría 14 contra su hijo y quienes estaban en relación con él y explicó cómo el último de los peritajes -realizado por Gendarmería- contradice los informes policiales y motiva un cambio de carátula por una causa que reúne las “vejaciones y apremios ilegales” -comprobados- previos a su muerte, por el cual están imputados cuatro policías y “la averiguación muerte”, que debería considerarse un homicidio y no ya un suicidio. De allí que mañana se espera la declaración del perito Báez, de Gendarmería, a instancias del juez de Instrucción Néstor Murcia.

Explicó Santana: “Encontré a mi hijo muerto el 25 de agosto de la misma manera que unos policías lo habían amenazado de muerte, en ese momento el comisario Marcelo Calipo declaró a los medios que a mi hijo lo habían encontrado ahorcado con un pañuelo y a la llegada de los móviles estaba bajo un árbol, del cual lo habrían bajado los vecinos”. Las pericias policiales dieron como que el “pañuelo tipo palestino” que Gabriel tenía en el cuello había sido “el causante de muerte”, por lo cual la averiguación se dirigió hacia el suicidio. Marisa pidió mayores pericias, intervino Gendarmería y determinó que el pañuelo “no pudo ser usado para un auto-ahorcamiento; que (el cuerpo) no tiene restos de la planta; y que no pudo ser ése, donde lo encontraron, el lugar de su muerte”.

De allí que la abogada Flavia Cardone solicita el cambio de carátula, teniendo en cuenta que el expediente por vejaciones es paralelo al de averiguación por muerte, porque consta que “el 24 de agosto cuando a Gabriel se lo llevaron por la noche -junto a otros menores- por averiguación de antecedentes, fue torturado por el sargento Muñoz -y al menos otros tres policías más-; el enfermero que lo retira de la comisaría declara que lo sacó esposado del calabozo, con golpes en su cara y su cuerpo y así lo subieron a la ambulancia y en el Hospital el médico se niega a revisarlo…”

Todas las maneras de reprimir

gabi franco 22 de agos 2014Marisa continuó remontando su memoria, casi a modo de testimonio, de lo que verdaderamente significan la estigmatización y el hostigamiento policial, la persecución: “Mi hijo era adicto, tenía causa, estuvo yendo a un centro de rehabilitaciones pero donde lo encontraban estos policías lo levantaban, le pegaban; si andaba con la novia lo levantaban, le bajaban los pantalones en el centro; iba a la Escuela San Carlos de noche y lo esperaban en la plaza de enfrente, lo perseguían, lo seguían en motos por la ciclovía; lo levantaban, lo golpeaban y nunca llegaba a la comisaría”. Una vez lo encontró golpeado al costado de la calle 16, él le dijo que hicieran lo que hicieran sería peor, “más le iban a golpear”.

Otra vez, tras buscarlo un fin de semana, lo encontró en la Comisaría del Menor de San Rafael. Allí, incomunicado totalmente, había sido trasladado por el comisario de la Seccional 14, Daniel Mendoza, “en calidad de sospechoso” por un supuesto hurto: “ah, al Santana ese lo trasladé a San Rafael”, le respondió entonces Mendoza a la madre. El lunes siguiente ella denunció todo en el Juzgado Penal de Menores, los funcionarios ordenaron el traslado inmediato y la orden para que Gabriel sea revisado para constatar lesiones en el Hospital, porque el niño tenía “la oreja casi despegada, vomitaba sangre por los golpes de Itaka en el estómago…” Hoy, Marisa puede comprobar que el médico nunca pasó el parte a la justicia.

Entonces, para este martes, a un año del asesinato de Gabriel Franco a manos de la Policía de General Alvear, Marisa Santana convoca a una marcha de silencio desde el sitio donde su hijo apareció muerto -Circunvalación y Chacabuco- hasta el monumento en el centro de la ciudad, a partir de las 18 horas. También se pide la presencia de medios responsables, “porque los policías siempre rodean en las marchas a las madres y a los chicos, nos sacan fotos”, con las consiguientes represalias en los barrios. El pedido por el cambio de carátula de la causa de Gabriel “es urgente, porque si no, no hay cierre”; pero además abarca toda la impunidad reinante en el departamento, porque “recordando lo que pasó con mi hijo que no se olviden de lo que pasa en Alvear, están los casos de Carlos Marín y Andrés Sosa, y muchas cosas más, porque en la calle hay miedo, la policía reprime mucho a los familiares y a los chicos, hay muchas maneras de reprimir”.

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