DEFENDAMOS LOS JUICIOS: Ángela Urondo Raboy: “Cuando la impunidad se impone, los otros derechos empiezan a debilitarse”

DEFENDAMOS LOS JUICIOS: Ángela Urondo Raboy: “Cuando la impunidad se impone, los otros derechos empiezan a debilitarse”

7 de diciembre de 2015 – El Parque Centenario de la CABA fue el punto de encuentro en el que convergieron el sábado último actividades también desarrolladas en otras plazas de Buenos Aires y de otras partes del país alrededor del “Ni uno suelto”, impulso de la escritora y una de las fundadoras de H.I.J.OS., Raquel Robles. La convocatoria surgió a partir del colectivo Defendamos los juicios, en relación a las alarmantes señales de retrocesos propuestos por el macrismo y sus aliados mediáticos a partir de la segunda vuelta electoral en materia de políticas de derechos humanos y de memoria, verdad y justicia. Ángela Urondo Raboy, referente y sobreviviente del terrorismo de Estado, explicó a “Despacito y por las piedras” que los crímenes “no prescriben”, que los juicios “no son algo negociable” y que “defenderlos es defender todos los derechos de la actualidad”.

anglezsSiempre atenta militante, sea para aportar contra el olvido y la injusticia, sea para reconstruir la memoria de la masacre colectiva desde la historia personal y viceversa, o como ahora, para seguir saliendo a la calle a defender lo social y políticamente logrado, Ángela comenzó a organizarse comunitariamente en “Defendamos los Juicios” a partir de la publicación del editorial del 23 de noviembre en el que diario La Nación sugirió al electo presidente Mauricio Macri frenar los juicios de lesa humanidad y reinstalar la impunidad y discursos que niegan genocidio y terrorismo de Estado. Luego llegaron varios nombramientos ministeriales -tanto en Buenos Aires como a nivel nacional- y anuncios claramente opuestos a la protección y promoción de los derechos humanos. En medio hubo verdaderos hechos históricos, como la recuperación de la identidad de Mario Bravo -el nieto 119- y el hallazgo del represor sanjuanino Gustavo De Marchi, a dos años de haberse fugado tras ser condenado junto a Olivera.

Y los que faltan, nietas y nietos, desaparecidos y desaparecidas. Y lo que en materia de juzgamientos falta, como la responsabilidad judicial, empresaria, eclesiástica y -de momento- más de mil cien imputados por delitos de lesa humanidad. Ángela habló de lo necesario de la reparación, “porque la violencia del terrorismo de Estado fue contra toda la sociedad argentina”. Y explicó que “hechos concretos” como el encuentro de Mario Bravo con su mamá, han sido posibles “porque hubo políticas de derechos humanos que lo hicieron posible y todo un mecanismo de apoyo de voluntad política: el nieto 119 es todo un símbolo de por qué necesitamos que el Estado siga presente, esto no es un curro y eso nos resulta muy violento, nadie eligió ser víctima del terrorismo de Estado”. De allí, que no se pueden tolerar “vueltas atrás en este deseo de impunidad y en base a la teoría de los dos demonios: el genocidio es un crimen cuyo juzgamiento no se circunscribe temporalmente y la impunidad es un crimen anexo que se extendió en democracia y contra eso vamos, contra la impunidad que nos contamina la democracia”.

carpetsÁngela puntualizó: “no hay que dormirnos ante la propuesta de impunidad de La Nación como agenda política; estar alertas en función de los distintos nombramientos contrarios a derechos humanos; los juicios no son algo negociable y son un ejemplo del avance de este país; nos cambia la calidad de vida, no es lo mismo estar disminuidos en nuestros derechos o no, no nos da igual convivir o no con los genocidas y, cuando la impunidad se impone, todos los otros derechos empiezan a debilitarse”. Por eso, “defender los juicios de lesa humanidad es defender todos los derechos y para que la impunidad no se lleve puestos a nuestros pibes en democracia”.

 

Ángela Urondo Raboy, “Despacito y por las piedras”, 5 de diciembre de 2015.

Leave a reply