ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL: Aportes sobre el eje ético y el derecho que asisten a las víctimas del terror

ACOMPAÑAMIENTO PSICOSOCIAL: Aportes sobre el eje ético y el derecho que asisten a las víctimas del terror

24 de mayo de 2015 – El proceso de memoria, verdad y justicia que se vive en Argentina es de carácter histórico y único a nivel universal y ha sido posible gracias a que cientos de sobrevivientes de la dictadura dan sus testimonios en decenas de juicios en todo el país, logrando “decir lo impensable”. “Despacito y por las piedras” entrevistó a la psicoanalista Fabiana Rousseaux, creadora junto a Eduardo Luis Duhalde, y directora hasta 2014 del Centro de Asistencia a Víctimas de violaciones de derechos humanos, “Doctor Fernando Ulloa”, y articuladora por PNUD del programa “Clínicas del Testimonio”, de la Comisión de Amnistía del Ministerio de Justicia de Brasil. Su experiencia -que incluye la elaboración del protocolo para el tratamiento de las víctimas en los juicios- se basa en “los programas que intervienen en la producción de nuevos paradigmas respecto de lo que es juzgar crímenes de lesa humanidad”, a fin de “servir para que más personas se animen a relatar lo que vivieron”. El trabajo sobre “los efectos” y la importancia del acompañamiento social, que aún mantiene -por ejemplo- “una mirada cerrada” respecto a los delitos sexuales.

saljuisA partir de 2006, con la reapertura de las causas en Argentina, se puso en marcha todo un dispositivo judicial, dada la exclusiva particularidad a nivel mundial de que el juzgamiento de los delitos de lesa humanidad se hace a través de tribunales de la justicia ordinaria. Esto demandó un desafío inédito para el Estado, que consistió -según Rousseaux- “en cómo traspolar la lógica judicial y llevar adelante juicios penales con todo el formulismo estatuido por el discurso jurídico para causas que no estaban pensadas desde la perspectiva de lesa humanidad”. Además, “ninguno de estos juicios puede llevarse solamente desde el punto de vista jurídico”. Esto surgió de inmediato como evidencia y paradoja, “porque las pruebas centrales de los juicios son los testigos que han sido víctima de violaciones a los derechos humanos por parte del Estado”. Y ahí se produce la gran paradoja, lo que complejiza el terreno.

fabirsDe allí el problema acerca de “cómo resignificar los procesos actuales del terror de Estado”, porque a 40 años de los hechos, estos se reactualizan “por cualquiera de las instancias que puedan poner en juego nuevamente en el cuerpo qué es el terror. Un terror que tiene estas condiciones que son las marcas. Así como hablamos de delitos imprescriptibles, las marcas del terror también son imprescriptibles y en cualquier momento se pueden reactualizar”.

Es por eso que los equipos de acompañamiento trabajan sobre la no generalización y desnaturalización de conceptos tales como “que los testimonios son en sí reparatorios”: la experiencia indica que el hecho de testimoniar, siendo víctimas de los delitos más atroces y aún en el marco del cuidado, del acompañamiento y de la escucha atenta y personalizada, “pone en marcha una gran cantidad de situaciones a nivel subjetivo y psíquico”, padecimientos y trastornos a partir desde el mismo momento del aviso. Rousseaux fue gráfica: “es como si algo se descoagulara, como si se descongelara algo que quedó durante décadas y que produce efectos inesperados”.

Fabiana Rousseaux, sobre el tratamiento de las víctimas testigo. “Despacito y por las piedras”, 23 de mayo de 2015.  

La mejor inversión

Para contrarrestar esos efectos se generaron “mecanismos que rescatan la subjetividad y corren al sujeto víctima del lugar de mera prueba testimonial al lugar de sujeto afectado por las peores violaciones a los derechos humanos”. El objetivo es entonces “producir que ese testimonio se pueda dar en las mejores condiciones posibles para esa persona”, porque de lo contrario “el aparato jurídico actúa de manera revictimizante”. Y eso tiene que ver con prácticas naturalizadas que pueden llevar a los operadores a “preguntar de cualquier modo y en cualquier tiempo, interrogando fuera del contexto de las causas y desconociendo los cuidados específicos que hay que tener frente a personas que no solo tiene que declarar sobre lo que les sucedió, sino sobre lo que a todos nos pasó como sociedad. Y ese es un peso inmenso”.

victessLos problemas detectados por las y los especialistas iban desde cómo se citaba judicialmente a los testigos a la falta de información de las propias víctimas, el modo en el que se las interrogaba, el formulismo del comienzo en el que se los trata como testigos de delitos comunes y se les advierte sobre las consecuencias de no responder a la carga pública. La psicoanalista explicó que todo este conjunto, “traspolado a testigos tan particulares, implicaba al comienzo situaciones netamente revictimizantes”. Entonces, a partir de la experiencia de trabajar sobre el discurso jurídico con jueces, fiscales y querellantes, se creó conjuntamente un “protocolo que nos ayuda a los operadores judiciales y de otros campos como la psicología a trabajar desde la perspectiva del cuidado de estos testigos”.

Para ello se invirtieron dos conceptos: anteponer la condición de víctima a la de mero testigo entendido como “un objeto de prueba dentro de la causa, a toda costa, incluso la del propio cuerpo”. “Antes que un testigo es una víctima y víctima de un Estado que está juzgando lo que el Estado provocó en esa víctima y no a la inversa”. Por otro lado, “si bien el testimonio es un deber en tanto carga pública, según el discurso jurídico, en estas causas es además un derecho porque nos interpela a todos acerca de lo que nos pasó como sociedad”. Entonces, una vez probado judicialmente con la Causa 13 que existió una dictadura cívico militar, a 40 años de los hechos y de esperar para declarar, “no podemos volver a fojas cero y plantear que estas personas deben sólo mostrar lo ocurrido. Tienen, sobre todo, un derecho que las asiste y es poder ir más allá de la prueba netamente testimonial”.

Fabiana Rousseaux también participa de “Consecuencias subjetivas del terrorismo de Estado”, libro de autoría colectiva de próxima aparición.

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