masuasDentro de unas semanas, cuando el Ministerio de Trabajo de la Nación acepte la inscripción formal, las y los trabajadores de los medios de comunicación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cumplirán con un anhelo surgido durante los últimos años, luego del vaciamiento y descomposición de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires -UTPBA-. Este proceso se fue dando de manera paulatina, a partir de la creación de la UTPBA en 1986, “con enormes expectativas profesionales y sindicales”. Dicho gremio acompañó primeramente la lucha de los trabajadores -como en el caso de las privatizaciones de los canales estatales perpetradas por el menemismo-, “pero su dirigencia original se fue distanciando de las organizaciones, ausentándose de las redacciones y dejó de promover que se eligieran delegados de base, conformando un padrón fraudulento”, una maquinaria electoral.

El límite llegó con las escandalosas últimas elecciones en la UTPBA, con 2525 casos de fraude probados en la justicia, y la ausencia del 77 por ciento del padrón, abocado a la alternativa única de “recuperar la vida gremial perdida a través de un sindicato que defienda el salario y esté presente en los conflictos”. Para “zanjar ese aislamiento” se dio un proceso de trabajo que convergió en diciembre del año pasado con la realización de un plebiscito que determinó el nuevo sendero. La naciente experiencia incluye a las comisiones gremiales internas de los medios gráficos, radiales y televisivos de la Capital, a distintas organizaciones como el Colectivo de Trabajadores de Prensa, y también contempla -mediante la constitución de “un estatuto social acorde al 2015”-, la situación de trabajadores en medios populares, alternativos y autogestivos, nuevos artífices del “oficio en este tiempo” y ajenos a la tradicional relación obrero-patrón. La “herencia” de las UTPBA también ha dejado secuelas entre este sector y también con la FATPREN, por lo cual es menester “reconstruir desde cero en el plano institucional” esas relaciones.

quitfsSin embargo, lo primero es “recuperar la misión primordial de todo gremio, defender los puestos de trabajo y pelear por los salarios. Y a partir de ahí promover debates profesionales e intelectuales en el campo de la comunicación en el marco de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual -LSCA-, y los posicionamientos de los trabajadores ante los despidos de las patronales”. Suárez señaló que actualmente los principales conflictos se dan en Clarín -con recientes y exitosas medidas de fuerza frente al incumplimiento paritario de 2014- y Télam, con “una situación gremial delicada”, cuyo directorio no reconoce al cuerpo de delegados elegido por los trabajadores en noviembre pasado. “La intención es debilitar el proceso general de construcción del nuevo sindicato y dividir la lucha entre trabajadores de medios públicos y privados para discutir los conflictos en otras condiciones”, explicó el abogado y periodista. Y aseveró: “entendemos que nuestra pelea es la misma”.

 

Mariano Suárez sobre el nuevo Sindicato de Prensa de la CABA. “Despacito y por las piedras”, 25 de abril de 2015.

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