CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL: “Lo que más me llegó al corazón es que la lucha la empiezan jóvenes que hoy eligen su nombre”

CONTRA LA VIOLENCIA INSTITUCIONAL: “Lo que más me llegó al corazón es que la lucha la empiezan jóvenes que hoy eligen su nombre”

14 de julio de 2015 – “Yo quiero que mi escuela se llame Miguel Bru”, fue la consigna hecha realidad que ayer quedó inscripta en todos “los regalitos” que recibió Rosa Schöenfeld, madre del joven estudiante de periodismo asesinado por la Policía Bonaerense. También ha sido el anhelo más buscado durante meses por las y los estudiantes de la Escuela Secundaria n° 5 de Pigüé -pueblo natal de Miguel, al sur de Buenos Aires-, gracias a la iniciativa de un proyecto de la Comisión Provincial por la Memoria de La Plata -ciudad donde Miguel estudiaba y donde fue torturado, muerto y desaparecido desde el 17 de agosto de 1993 por efectivos de la Comisaría Novena- por el cual cada escuela se ocupa de algún hecho emblemático de la represión y la violencia institucional. La Asociación Miguel Bru y Madres en Lucha acompañaron a la referente, quien compartió sus emociones y valoró la voluntad de cambio de la juventud.

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La comunidad educativa del nuevo secundario orientado a la Comunicación Social eligió para sí el nombre de “Miguel Bru”, entre el del periodista y militante Rodolfo Walsh, y el de Eliseo Albornoz, también periodista como el autor de Operación Masacre, y ambos asesinados y desaparecidos durante la última dictadura. Para Rosa, que además ya ha recibido el premio Rodolfo Walsh de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata –por su sostenido ejemplo de lucha– y el honoris causa de la misma institución, “fue muy fuerte, muy emotivo, jamás me hubiera imaginado que una escuela pudiera llevar el nombre de Miguel. Lo que más me llegó al corazón es que esa lucha la empiezan jóvenes, chicos para mí porque eran pibes los que estudiaban con Miguel, y hoy son jóvenes los que eligen su nombre”.

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Rosa con el diputado y referente nacional de la Campaña contra la Violencia Institucional, Leonardo Grosso, y la decana de la UNLP, Florencia Saintout.

Rosa también destacó que estudiantes, docentes, autoridades educativas y municipales “pusieron todo” para el homenaje, que tras el mediodía se extendió con actividades relativas a la problemática de la violencia institucional. “Una honra y un agradecimiento muy grandes” dijo, y describió con entusiasmo los recordatorios, las adhesiones, la mención como ciudadana ilustre de Pigüé, la placa con el nombre de su hijo, su rostro tallado en madera por otro chico, el mural en el comedor, el agasajo de la murga, “una actividad más emocionante que la otra”. Luego el acompañamiento y las charlas de Madres en Lucha como Gumersinda Giménez, los padres de Cristián Domínguez -cuyo caso es llevado por la Asociación Miguel Bru- y Miriam Medina, con quien llevan “tantos años juntas en este lamentablemente triste camino, pero con algunas satisfacciones como condenas y logros como el de hoy”. Evocó cómo hace dos años Miriam “sacó adelante” un homenaje por Miguel y destacó “la fuerza increíble de su lucha”.

 

Rosa Schöenfeld sobre la lucha y la memoria viva de su hijo, Miguel Bru. Informe de Sebastián Moro para “Tan Gente”, 13 de julio de 2015.

Del gatillo fácil a la violencia institucional: naturalización o cambio

Histórica referente de la lucha contra la violencia institucional, Rosa explicó no sentirse “sorprendida” por eventos como el de ayer porque “son políticas que vienen de hace tiempo”, más precisamente “desde el 2003 cuando desde el mismo Estado se empieza a trabajar con los derechos humanos”. Es ése el momento de los cambios. Y lo comparó con una década anterior: “Cuando Miguel desapareció el gobernador era Eduardo Duhalde y el jefe de la Bonaerense Pedro Klodzic. Duhalde entendía que tenía la mejor policía del mundo y la justicia estaba representada por el ex juez Amílcar Vara -luego se comprobó por un jury su encubrimiento y connivencia con los responsables. Desde ya que se necesita más”.

miguesLa causa de Miguel tuvo sentencias que se consideraron ejemplares contra tres de los policías de la Novena de La Plata. Sin embargo quedaron impunes otros encubridores y responsables, en tanto que los condenados iban siendo liberados: el último fue Justo López, con libertad condicional desde diciembre pasado, otorgada por la justicia penal platense.

Sin embargo, se refleja un cambio a partir de “la lucha de tantas madres, incluso hasta de manera anónima” y en la visibilización responsable, porque “los casos se vienen repitiendo, antes eran gatillo fácil, ahora es violencia institucional”. “En los medios escuchamos que se mata en defensa propia mata y el que mata es un empleado del Estado, preparado para reducir a un supuesto agresor en lugar de ejecutarlo. Y se da mucho con los jóvenes, con los pibes con gorrita, el hecho de ser de un lugar humilde. Todo esto ya es aceptado para justificar casos de defensa propia”.

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