MEMORIA Y ANÁLISIS: Para que nadie vuelva a desmayarse

MEMORIA Y ANÁLISIS: Para que nadie vuelva a desmayarse

4 de noviembre de 2015 – A manera de ejercicio y en base a la experiencia de gestión en políticas de seguridad durante las dos últimas gobernaciones radicales, en Despacito y por las piedras consultamos al abogado y referente Alfredo Guevara acerca de lo que es posible esperar, proponer y construir en un contexto de derechización provincial y de mayor punibilidad frente a las conquistas y voluntades democratizadoras. Antecedentes, continuidades y amenazas de las violencias policiales, penitenciarias y judiciales que desde 1983 se agravan y dirigen contra pibas y pibes socialmente marginados y mediáticamente marcados. La participación y elaboración de una agenda popular y el reclamo sostenido de justicia como herramientas de lucha colectiva frente al poder corporativo.

Cornejo como ministro de Cobos y su saludo con el represor Fernando Morellato.

Cornejo como ministro de Cobos y su saludo con el represor Fernando Morellato.

Aquí nadie

tiene derecho a distraerse,

a estar asustado, a rozar

la indignación, a exclamar su sorpresa.

Paco Urondo.

“A partir de ahí, el radicalismo se encuentra a la derecha de donde se ubicaba: la estructuración del próximo gobernador Cornejo en una alianza de hecho con apoyo en la Convención Nacional -que amarillentó las otrora divisas rojas de la U.C.R.-, es un claro viraje a la derecha en materia de seguridad, palpable en los discursos que se vienen imponiendo”. Alfredo Guevara, abogado, referente de derechos humanos, militante e integrante de la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional, repasó el 24 de octubre en Despacito y por las piedras las políticas de seguridad de los gobiernos radicales de Roberto Iglesias y Julio Cobos, de quien el gobernador electo por el Frente Cambiemos, Alfredo Cornejo, fue ministro de la cartera durante una de las peores crisis que en materia de violaciones a los derechos humanos se recuerden. Desafíos y resistencias frente a un escenario de mayor alarma para una seguridad democrática, contraria a la violencia policial y penitenciaría y a la impunidad.

Sin transpolar directamente las experiencias que en políticas de seguridad tuvieron los últimos gobiernos radicales de Mendoza -aún bajo la impronta de los soplidos finales y tibiamente renovadores de lo que se conoció como la “Reforma Policial”, pergeñada por los principales actores políticos sobre los tramos finales del gobierno de Lafalla, entre otras cosas por la inocultable corrupción y autogobierno policial, los coletazos del “motín vendimial” y el asesinato en San Rafael del joven Sebastián Bordón-, el especialista Guevara analizó escenarios, nuevas amenazas y estrategias posibles y necesarias.

alf1s

El abogado Alfredo Guevara junto a Miriam Medina y Alicia Vargas, Madres en Lucha.

El abogado recordó cómo la política de seguridad, derechos humanos y justicia de Julio Cobos como gobernador entre 2003 y 2007 entró en colisión con el proyecto nacional y ese “desentendimiento” significó -sólo a nivel de funcionarios- el paso de cinco ministros durante su mandato, uno de los cuales fue Alfredo Cornejo y en dos oportunidades. Una de las marcas de aquella gestión fue la “política incoherente por efectos desestabilizadores y puestos de relieve por los medios de comunicación en materia de inseguridad”, recortados por delitos contra personas de clase media y sus propiedades. Cobos y sus funcionarios se mostraron susceptibles pero sólo frente a esos hechos, o como en el de la represión a mansalva que en el Estadio Malvinas Argentinas concluyó con la carrera futbolística de Carlos Azcurra.

Guevara explicó que “la inestabilidad política” de entonces -provocada por la “sensación de seguridad”- pedía ejecuciones claras de políticas en la materia, pero siempre fueron tironeadas exclusivamente a partir de casos que eran puestos de relieve en los medios a partir de delitos en que las víctimas eran de clase media o alta y en robos violentos. O por portavoces que antes, durante y después del “genocida goteo selectivo” que no cesa, intercalan y asesoran como funcionarios, periodistas y empresarios de medios. Esto “desdibujó” el rol político y civil, frenó una democratización interna de las fuerzas policiales y toda la problemática fue reducida “al discurso de la criminología mediática, que es el que marca la agenda” de lo que debe y no debe considerarse, sus cómos y porqués. Y sus quiénes, víctimas, victimarios, jueces.

Alfredo Guevara sobre políticas de seguridad de los gobiernos radicales y el escenario a futuro. Despacito y por las piedras, 24 de octubre de 2015.

Gorra, baliza, caño… ¿juez?

Alfredo Cornejo fue uno de los funcionarios cobistas que oscilaron entre las ministeriales chapas de “Seguridad” o “Seguridad y Justicia”. Sucedió entre febrero y julio de 2005 a la brevísima gestión de Roberto Grillo, luego del serruchazo del ex gobernador Iglesias y el aval del otro ingeniero gobernador. Cornejo fue entonces para diario Los Andes, “la mano derecha, el primer gran cambio de Cobos en su equipo”, pero además lo apuntaló y ungió el periodista Carlos Salvador La Rosa -por otro lado, preferido y citado del hoy acusado por genocida ex juez Miret, según señaló en tres de sus días dedicados a su declaración indagatoria.

Después Cornejo volvió al “armado” hasta que nuevamente lo nombraron ministro de Seguridad. El antecesor en su interinato final había sido Miguel Bondino: En pocas semanas de mediados de 2006, bajo su responsabilidad, fueron asesinados por la Policía de Mendoza los jóvenes Cristian Reyes, de 29 años, acribillado esposado en Luján de Cuyo; Mauro Morán, de 14 años, “por robar carbón” en la descarga del tren en Perdriel; y Jonathan Chandía, el día que cumplía 20 años en Godoy Cruz. Lo mismo sucedió el 7 de enero de 2007 con Jonathan Oros, de 18 años y en el Barrio San Martín.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La mano derecha… por la misma dirección fueron las gestiones cobistas en materia penitenciaria: por el sistema carcelario mendocino fue que Argentina quedó denunciada ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y se acondicionó al gobierno de Néstor Kirchner. Cobos se fue reprimiendo protestas de estudiantes secundarios y en las escuelas y a precarizados trabajadores del ajo -como Juan Carlos Erazo, de 51 años, empleado de “Campo Grande” que murió meses después de la agresión sufrida por parte de matones y uniformados que “protegían” a la patronal-; su gobierno reprimió la protesta social y permitió la violación de los derechos humanos en los lugares de encierro; toleró, consintió y aprobó las torturas y el incremento alarmante de “casos de gatillo fácil”, las detenciones arbitrarias y las privaciones ilegítimas de la libertad.

Para lo coyuntural pero también consecuente hacia medianos y largos plazos de su compañero compromiso, el abogado Alfredo Guevara trabaja en función de un Estado que dé respuestas a las demandas de los sectores populares, claramente dentro de “un estado de derecho y no con políticas autoritarias ni punitivistas como son estas”. De allí la necesidad de plantear y discutir colectivamente una agenda con “temas prioritarios”, como las vulneraciones sistemáticas de los derechos de las pibas y los pibes pobres, el fortalecimiento de la participación popular en las políticas públicas, y la viabilización de mesas de diálogo de los diversos sectores en las políticas de seguridad democrática.

Leave a reply