LESA HUMANIDAD: “Lo que se pretende es deslegitimar la verdad histórica”

LESA HUMANIDAD: “Lo que se pretende es deslegitimar la verdad histórica”

31 de mayo de 2017 – Los alegatos de la mayoría de los abogados defensores de los acusados en la megacausa se han caracterizado por el tono agraviante contra las víctimas, el negacionismo de los crímenes cometidos por el terrorismo de Estado, el soslayo -o mero desconocimiento- de toda la jurisprudencia y normativa internacional y nacional que permiten el correspondiente juzgamiento, y la deslegitimación discursiva de la acusación, del tribunal, del proceso en sí, y del ejemplar impulso en los juicios durante la última década en general. En línea con el pretendido desmantelamiento de las políticas de memoria, verdad y justicia, y con los “reacomodamientos” de la corpo judicial propugnados por el Ejecutivo, los defensores han intentado minar el tramo final del juicio con pedidos de nulidades de todo tipo por supuestas vulneraciones al derecho de defensa: de la instrucción de las causas, de los testimonios históricos de lxs sobrevivientes, de sus posteriores aportes en audiencias orales y públicas, de fiscales y jueces actuantes, de los fallos previos y del proceso actual que han permitido reconstruir una historia que también trataron de hacer desaparecer sus representados y otros personeros en democracia.

Delante de los acusados Miret, Petra Recabarren y Ponce, los abogados Day, Civit y Pérez Videla. Este último integra la Defensoría Oficial representada por Dillon, ausente otra vez como durante los más de tres años de debate.

Con matices, los principales deslegitimadores han sido los abogados particulares Ariel Civit y Juan Day, que representan respectivamente a los ex funcionarios de la justicia federal Otilio Romano -por un lado-, y Luis Miret y Guillermo Petra Recabarren. También hay que incluir a Carlos Reig, que defiende al ex policía Antonio Garro y, como sus colegas, se parapetó en una indisimulada adhesión a la teoría de los dos demonios y a la agitación política de la prescripción de los crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, lo más llamativo y preocupante fue desarrollado por el representante de la Defensoría Oficial, Ramiro Dillon, que -entre otras cosas- estrechó de manera alarmante los límites y alcances del terrorismo de Estado y del plan de exterminio, y volvió a poner en el tapete la idea de “guerra”. A semanas de dos nuevas sentencias históricas en Mendoza -el segundo juicio de San Rafael y la megacausa-, en las audiencias del lunes y martes, fiscales y querellantes respondieron y rechazaron “enérgicamente” los pedidos de la defensa. A continuación reproducimos linealmente el cierre de la precisa y detallada exposición del fiscal Daniel Rodríguez Infante:

El fiscal Daniel Rodríguez Infante, secundado por Dante Vega y Fernando Peñaloza de la SDHN, se dirige al tribunal.

“Una última consideración señor presidente: con esto hemos concluido las intervenciones del Ministerio Público vinculadas a las nulidades, hemos contestado más de una decena de nulidades, absolutamente todas y cada una de ellas, hemos ido una por una, argumento por argumento, señalando que carecen de sustento, que no reúnen ni la más mínima exigencia que debe tener una nulidad. Gran parte de los defensores prácticamente han agotado sus alegatos en estas nulidades para no entrar en las cuestiones de fondo. Y acá hay una cuestión, las nulidades han sido utilizadas como plataformas no solo para facilitar las vías recursivas, sino además como espacio para pretender deslegitimar el trabajo del Ministerio Público y de los querellantes. Este intento de deslegitimación no es lo relevante, lo relevante es que, a través de esto, lo que se pretende deslegitimar es la verdad, la verdad histórica, la verdad histórica de este proceso. Eso es lo que han pretendido con estas nulidades. Y, realmente, eso sí es relevante, porque esta verdad que se ha pretendido deslegitimar no ha sido reconstruida ni por el Ministerio Público ni por los querellantes. Esa verdad ha sido reconstruida por las víctimas, por los sobrevivientes, por sus familiares. Son ellos quienes han reconstruido esa verdad por cuarenta años. Y cuando se articulan este tipo de planteos donde se utiliza un mecanismo procesal, la máxima sanción que prevé el ordenamiento legal, es para traer este tipo de agravios y cuestionamientos. Yo no quiero reproducir cuestiones que se han dicho en este juicio, pero me remito a las audiencias donde han tratado a los acusadores de mentirosos, de tramposos, de ocultar antecedentes, de manipular la prueba, de ser los ejecutores de un plan político, sistemático y dirigido. Eso han dicho los defensores, me remito a las audiencias. Por supuesto, no todos los defensores aclaro, ya indiqué quiénes eran los defensores que puntualmente habían dicho este tipo de cosas. Y han dicho que estos juicios son una continuación de la guerra, han comparado a Eichmann con los antecedentes de la Corte Suprema… Esto está en las actas, me remito a ellas, están ahí. Por eso esto merecía una respuesta contundente y enérgica por parte del Ministerio Público Fiscal. Sabíamos que la respuesta sería enérgica, y es enérgica porque lo que se pretende cuestionar no es el trabajo de los acusadores. Lo que se pretende, en definitiva, es deconstruir una verdad que ha tardado muchos años en ser reconstruida. Entonces, eso sí es grave y por eso es que entendimos necesario dar una respuesta adecuada a este tipo de planteos. Muchas gracias”.

Fotografías: juiciosmendoza.wordpress.com

 

Por Sebastián Moro

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